27/5/08
Nuestra clase
12/2/08
El cementerio de los ingleses: lectura oficial de la 2ªevaluación
Para que el comentario sobre la novela tenga validez oficial (y ya sabemos todos lo que eso significa...) debe cumplir las siguientes condiciones:1. Tiene que ser un comentario donde se exponga, de forma extensa, la opinión sobre la novela, tratando de todos los aspectos posibles (interés de la historia, personajes, estilo...).
2. Tiene que ir firmado.
3. Estar bien escrito (y ya sabemos todos lo que eso significa...).
4. No usar tipex ni escribir a lápiz.
6/12/07
5/12/07
Una historia verdadera: "El botón"

Un día por la mañana, cuando mi madre me iba vestir para ir a casa de mis abuelos, se le cayó un botón a mi vestido. Mi madre me dijo que estuviese quieta, que iba por un botón y un hilo a la caja de la costura, y yo le respondí:
-Vale, mamá, estaré quieta.
Al volver, y mientras mi madre preparaba el hilo, yo, como era pequeña, cogí el botón y me lo metí por la nariz. No era capaz de respirar y mi madre, muy nerviosa, llamó a mis abuelos y tambián a mi pediatra, el doctor Serrano.
Cuándo mi madre estaba llamando a mis abuelos y al doctor Serrano, yo eché un esbirro y me salió el botón volando. De lo que más me acuerdo de cuando me salió el botón fue de la bronca que me echó mi madre; me dijo:
- ¿Pero qué te dije, Laura? –dijo mi madre.
- Perdón, mamá, perdón –respondí yo.
- Te voy atar las manos detras del culo -me dijo.
- No lo vuelvo hacer jamás, mami -respondí.
Finalmente, me fui a casa de mis abuelos llorando del susto. Pero de allí a unos días me sucedió otra cosa. Yo iba de metiche a mirar como tendía la ropa mi madre.
A mi madre le sonó el teléfono, fue a cogerlo y, mientras, yo quería doblar el tendedero de la ropa así me trillé un dedo de la mano izquierda. Cuando llegó mi madre, yo lloraba como una loca, pero lo peor fue que si doblaba el tendedero para un lado, mal y para el otro, peor; entonces no sé como hizóo mi madre pero lo que sé es que consiguió sacarme el dedo. De aquella tendría dos años y ahora a los doce aún tengo la cicatriz.
LAURA CENDÓN


